Resumen del estudio ganador del 1.er Premio – XXIX Premio Josep Maria Camps Balagué de Investigación de Enfermería de Lleida (2021)

TÍTULO: “De estudiantes a enfermeras durante la primera ola de la pandemia Covid-19: estrés y ansiedad del estudiantado enfermero de tres universidades españolas”.

AUTORES

Joan Blanco Blanco
Lorena Acea López
Filip Bellon
Erica Briones Vozmediano

RESUMEN

1. INTRODUCCIÓN

La situación de emergencia sanitaria derivada de la pandemia por Covid-19 condujo, en el mes de marzo de 2020, a la suspensión de la actividad docente en los centros educativos, entre ellos las universidades (Newell, 2020). La presión asistencial que soportaba el sistema sanitario en aquellas semanas, hizo necesario reordenar la actividad clínica y movilizar todos los recursos materiales y humanos disponibles. La escasez de personal cualificado llevó a plantear la participación de estudiantes y especialistas en formación de profesiones sanitarias en la atención clínica (Bosveld et al., 2021) medida finalmente adoptada en Reino Unido (Swift et al., 2020), Italia (Ministero della Salutte, 2020) y EEUU (Newell, 2020) y España (Ministerio de Sanidad, 2020).

En España y conforme a la Orden SND/232/2020 (de 15 de marzo, por la que se adoptan medidas en materia de recursos humanos y medios para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19), estudiantes de los últimos cursos de Medicina y Enfermería se incorporaron a los sistemas sanitarios de distintas comunidades autónomas, contratados bajo la figura de Auxilio Sanitario, debiendo desarrollar su actividad asistencial en calidad de apoyo y siempre bajo la supervisión de un profesional sanitario titulado. El estudiantado enfermero, en concreto, se integró en las plantillas de recursos asistenciales, como hospitales, residencias y hoteles medicalizados. (Cuesta Santamaría eta al., 2020; Gómez-Ibáñez et al., 2020). Hasta entonces habían cursado toda la formación teórica a falta de terminar el Trabajo Fin de Grado (TFG) y su formación práctica (Aslan and Pekince, 2021).

El objetivo del presente estudio fue comparar los niveles la ansiedad y las reacciones ante el estrés agudo del estudiantado enfermero durante la primera ola de la pandemia por Covid en base a su incorporación (o no) laboral y universidad de procedencia.

2. MÉTODOS

DISEÑO

Estudio multicéntrico descriptivo transversal.

PARTICIPANTES DEL ESTUDIO

La población de estudio fue estudiantado enfermero de la Universidad de Lleida (UdL), Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y Universidad del País Vasco (UPV/EHU).
Las tres universidades fueron seleccionadas por estar en comunidades donde los estudiantes se incorporaron a la práctica clínica (Cataluña, País Vasco y Madrid).

Se estableció como criterio de inclusión estar cursando 3er o 4º curso del Grado en Enfermería/ 5º Curso del Doble Grado de Enfermería/Fisioterapia con posibilidad de incorporarse al entorno laboral durante la primera oleada de la pandemia y aceptar voluntariamente participar en la investigación. Se consideraron como variables sexo, curso (3º-4º Grado en Enfermería/ 5º curso Doble Grado Enfermería/Fisioterapia), universidad de origen (Autónoma de Madrid, Lleida y País Vasco), incorporación laboral (sí/no) y características de esta incorporación en cuanto a tiempo transcurrido desde la misma, modalidad contractual, servicio de incorporación, duración de la jornada laboral, responsabilidad sobre las personas atendidas y atención o no a pacientes Covid. Las variables dependientes fueron las puntuaciones obtenidas por el estudiantado en la Escala de autoevaluación de la ansiedad de Zung (1971) y el Cuestionario de Stanford sobre Reacciones ante el Estrés Agudo (Stanford Acute Stress Reaction Questionnaire, SASRQ) (Cardeña et al., 1991; Cardeña et al., 2000). La Escala de Autoevaluación de la ansiedad de Zung consta de 20 ítems referidos a distintos síntomas de ansiedad, psicológicos y somáticos. Las respuestas se puntúan conforme a una escala de 4 puntos donde 1= nunca o casi nunca y 4= siempre o casi siempre. La puntuación de la escala oscila entre 20-80, considerándose ausencia de ansiedad si el valor es menor a 45 puntos, ansiedad moderada (45-59), severa (60-74), clínicamente significativa (75 o más). La escala ha sido validada en población hispanohablante con buenas propiedades psicométricas (Hernández-Pozo et al., 2008). Se solicitó a los participantes que respondieran a cada ítem sobre la base de su experiencia en la última semana. Por su parte el SASRQ consta de un total de 30 ítems que mide síntomas característicos del trastorno por estrés agudo (TEA). Cada ítem puntúa conforme a una escala tipo Likert de 6 puntos donde 0=nunca y 5 =con mucha frecuencia, obteniéndose una medida de estrés agudo (puntuación total de la escala). La escala ha sido traducida y adaptada al castellano. Se pidió al estudiantado que recordaran eventos estresantes acontecidos en el último mes de su vida y que puntuaran cada ítem del cuestionario en base a la medida en que éste describía su experiencia durante y/o después del suceso descrito previamente (nunca, muy rara, rara vez, de vez en cuando, con frecuencia y con mucha frecuencia). En la tercera parte del cuestionario se les solicitó a los participantes que indicaran cuántos días habían experimentado los síntomas descritos previamente.

PROCEDIMIENTO

La recogida de datos se realizó en abril-mayo de 2020 mediante distribución del cuestionario a través del campus virtual y correo institucional de cada universidad participante. Se utilizó una página de bienvenida con la carta de información del estudio y consentimiento informado. Solo pudieron acceder y cumplimentar el cuestionario aquellos estudiantes que previamente habían leído las condiciones y aceptado participar en el estudio. Se obtuvieron los permisos de las tres universidades y la aprobación del comité de ética de la Universidad Autónoma de Madrid.

ANÁLISIS DE DATOS

Para el análisis de los datos cuantitativos se emplearon métodos descriptivos básicos según universidad. La comparación entre grupos (sexo, curso, universidad e incorporación o no laboral) se realizó mediante la prueba Chi-cuadrado, y t de Student y ANOVA. El análisis estadístico se realizó con el programa SPSS 23.0 para Windows. Las diferencias consideradas estadísticamente significativas son aquellas cuya p < 0.05.

3. RESULTADOS

CARACTERÍSTICAS DE LA POBLACIÓN DE ESTUDIO

Se recogieron un total de 218 cuestionarios, 3 de los cuales fueron eliminados al estar incompletos (n= 215). Del total de estudiantes de la muestra el 36.7% cursaban sus estudios en la UPV/EHU, 41,4% en la UdL y un 21,9% en la UAM. Encontrándose en el último año de carrera el 88,3% de los encuestados, siendo las diferencias entre universidades estadísticamente significativas. Un 88.8% (n=191) fueron mujeres y un 11,2% (n= 24).

Del total de participantes, un 42,8% de los encuestados se habían incorporado a la atención sanitaria antes de finalizar el grado, siendo la UPV/EHU la que menor número de incorporados sin estar graduados presenta (17.7%). Al detallar las características de la incorporación laboral podemos señalar que el 30,8% de los estudiantes encuestados de la UPV/EHU habían comenzado a trabajar en la semana previa a la recogida de los datos, mientras que un 87% de los estudiantes de la UAM y un 68,1% de la UdL llevaban un mes o más trabajando.

En relación con la figura contractual el 69,56% de los encuestados de la UAM y el 51.06% de la UdL fueron contratados en la modalidad de Auxilio sanitario, mientras que en la UPV/EHU la figura más frecuente fue como enfermeras (69,23%), siendo estas diferencias estadísticamente significativas (p=0.005)

Existen diferencias significativas (p=0.000) por Universidades en función del servicio al que se han incorporado los estudiantes. En hoteles medicalizados se incorporan únicamente participantes de la UAM (26,09%), mientras que en residencias socio sanitarias se incorporan a trabajar un 76.92% de estudiantes de la UPV/EHU. El 84,34% de los estudiantes atendían a pacientes que tengan o puedan tener Covid 19, no existiendo diferencias estadísticamente significativas entre universidades (p=0.676).

La mayor parte de los participantes de la UdL y la UAM actuaron de refuerzo de otra enfermera (65.95% y 52.17%). Sin embargo, en la UPV/EHU, el 53,85% de estudiantes llevaban pacientes a cargo completo.

Un 53% de los estudiantes que se incorporaron laboralmente no recibieron información específica relacionada con la protección frente al contagio por parte de la institución que les contrató, variando este porcentaje del 69,23% de la UPV/EHU al 34,78% de la UAM sin que estas diferencias sean significativas (p=0,201). El 55,42% de los encuestados consideraban que disponían de las medidas de protección necesaria para ejercer su trabajo con seguridad, siendo en función de la universidad el valor más elevado en los estudiantes de la UPV/EHU (76,92%).

Los valores obtenidos en la escala de ansiedad de Zung muestran niveles bajos de ansiedad en los participantes en el estudio (x= 36,31 DS=5,71), en las mujeres x= 36,60; DS=5,83 y en los hombres x= 33,89; DS=3,92 (no es estadísticamente significativo p=0.057). Al analizar el nivel de ansiedad en función de si los estudiantes se incorporaron laboralmente se observa que presenta niveles más bajos los que se incorporaron (x= 35,76; DS=5,76) que los que no lo hicieron)). Por universidades los valores más altos lo presentan los estudiantes de la UPV/EHU (x= 37,44; DS=6,31), no siendo la diferencia estadísticamente significativa (p=0,139). Muestran niveles más altos de ansiedad los estudiantes de último curso de carrera ((x=36,23 DS=5,90) y los que no se incorporaron a trabajar siendo (x=36.72 DS=5,66) no siendo estas diferencias estadísticamente significativas (p=0,919 y p=0.237). Al analizar únicamente los estudiantes incorporados laboralmente se observan niveles más bajos de ansiedad (no siendo significativo (p=0,192) en los estudiantes de la UdL (x=33,76; DS=4,26).

Teniendo en cuenta el sexo de los estudiantes incorporados, las mujeres obtuvieron valores más altos ansiedad (x=36,06 DS=5,91) que los hombres (x=33,90 DS=4,61) , no siendo estadísticamente significativo (p=0,274). Teniendo en cuenta el sexo de los estudiantes no incorporados, las mujeres obtuvieron valores más altos ansiedad (x=36,99 DS=5,78) que los hombres (x=33,87 DS=3,18), no siendo estadísticamente significativo (p=0,138).

La puntuación media de estrés agudo en los estudiantes encuestados es 82,39 (DS= 30,84), siendo en las mujeres x=84,45; DS=30,80 y en los hombres x=67.37; DS=27.38 sin que estas diferencias sean significativas (p=0,979). Al analizar la puntuación de estrés en función de si los estudiantes se incorporaron laboralmente se observa que presentan niveles más bajos los que se incorporaron (x= 80,01; DS=28,92) que los que no lo hicieron (x= 84,35; DS=32,38) sin que estas diferencias sean significativas (p= 0,382) Por universidades los valores más bajos los presentan los estudiantes de la UAM (x=78,84; DS=29,96) no siendo estas diferencias significativas (p=0,773). Presentan valores no significativamente (p=0,913) más elevados de estrés agudo los estudiantes de 4º curso (x=82,58; DS=30.56) y los que no se incorporaron a la actividad laboral (x=84,34; DS= 32,37) (p=0.237). Entre los estudiantes incorporado los valores más bajos de estrés lo muestran los participantes de UAM (x= 73,24 DS=27,33) no siendo significativo (p=0.484).

Teniendo en cuenta el sexo de los estudiantes incorporados, las mujeres obtuvieron valores más altos de estrés (x=81,15; DS=28,40) que los hombres (x=73,82; DS=32,32), no siendo estadísticamente significativo (p=0,443). Teniendo en cuenta el sexo de los estudiantes no incorporados, las mujeres obtuvieron valores más altos de estrés (x=87,00; DS=32,48) que los hombres (x=58,50; DS=16,72), siendo estadísticamente significativo (p=0,017).

4. DISCUSIÓN/CONCLUSIONES

Los resultados de este estudio muestran cómo tanto los estudiantes que se incorporaron a la actividad asistencial bajo contratos de auxilio durante la pandemia como los que permanecieron en casa, manifestaron un impacto emocional en forma de estrés y ansiedad. Aún así, los primeros presentaron mayores niveles de ansiedad y estrés. No se encontraron grandes diferencias significativas entre estudiantes de las tres universidades consideradas. En estudios previos, las estudiantes mujeres presentaron mayores niveles de ansiedad (Kalkan et al., 2021; Savitsky et al., 2020), problemas de salud mental (Reverte-Villarroya, 2021) y dificultades a nivel psicológico para hacer frente a su trabajo durante la pandemia (Eweida et al., 2020).

En diferentes contextos el alumnado de último curso de se ha visto obligado a elegir entre la opción de estar a salvo de una posible infección en sus casas o comenzar su carrera profesional en condiciones adversas (Usher et al., 2020).
Durante la pandemia, las/los estudiantes que quisieron contribuir de forma significativa a la atención de pacientes y apoyar al personal sanitario de primera línea tuvieron que elegir entre su compromiso profesional y ético o el riesgo de infectarse (Eweida et al., 2020) y valorar el riesgo frente al beneficio de trabajar en plantas Covid (Aguilera and Venkatachalam, 2020). A pesar de su buena disposición y que la identidad de la enfermera va ligada a la motivación y a la vocación por ayudar, posiblemente también sintieran cierta presión para para apoyar los esfuerzos de Covid-19 (Swift et al, 2020).

Estudios recientes han explorado la experiencia del estudiantado enfermero que se incorporó en tareas de auxilio sanitario, apuntando, por un lado, al valor de este período para ganar experiencia clínica y autoconfianza en condiciones de menor responsabilidad profesional (Casafont et al., 2021); y, por otro, señalan la intensidad emocional de la vivencia, coexistiendo emociones ambivalentes tales como el orgullo, miedo, tristeza, rabia o impotencia, siendo el miedo y la incertidumbre los sentimientos más prevalentes (Collado-Boira et al., 2020).

Estudios previos realizados en España con la población de estudiantes de enfermería incorporados han mostrado que haber trabajado durante la pandemia puso a los estudiantes en mayor riesgo de sufrir problemas de salud mental; en concreto, el doble que a sus compañeros del mismo curso en años anteriores (Reverte-Villarroya et al., 2021). Por ejemplo, reportaron tener desesperanza, ansiedad, incertidumbre y distrés (nerviosismo), especialmente en los primeros días debido a la incertidumbre sobre sus funciones y responsabilidades, inseguridad y falta de confianza en su competencia profesional (Gómez-Ibáñez et al., 2020; Roca et al., 2021). En otro estudio en España se mostró cómo durante la cuarentena, el estrés de los estudiantes de enfermería aumentó, aunque hubo diferencias entre los estudiantes en base a sus características y vivencias personales como tener problemas financieros, familiares o emocionales. (Gallego-Gómez et al., 2020).

Aunque en algunos casos los mayores niveles de ansiedad se combinaron con mayor reticencia para practicar su profesión en el futuro (Cici and Yilmazel, 2021), en un estudio en España (Ramos-Morcillo et al., 2020), se dio el efecto contrario: la pandemia habría reforzado el deseo de las estudiantes de convertirse y poder ejercer de enfermeras. A pesar de las emociones negativas y sus consecuencias, las estudiantes pudieron desarrollar estrategias de afrontamiento y consideraron la experiencia como una oportunidad de aprendizaje y haberse sentido útiles (Roca et al., 2021).

Aunque la actitud de los estudiantes incorporados es loable y un signo de profesionalidad, las universidades tienen el deber moral y legal de proteger la salud y el bienestar de sus estudiantes y atender a las posibles consecuencias emocionales en los estudiantes de enfermería.[]

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